...la única columna de cine donde los críticos no estamos amargados
Mudanza!
Estamos en plena mudanza, y tomará tiempo, pero los nuevos contenidos publicados están en www.cinenganos.com.
Este subdominio legacy tiene el archivo "viejo", y en mudanza. Anuncios
Lo que realmente ocurrió con la foto fortuita de los seis soldados que colocaron aquella bandera ![]() Newsletter
|
Estás en: home » películas » película Banderas de nuestros padres / La Conquista del Honor Flags of Our Fathers (EUA, 2006)
Por Luis La inexistencia de los héroes “Cualquier imbécil sabe de guerra, especialmente aquellos que nunca han estado en una.” Del libro de James Bradley
Después de Saving Private Ryan y Schindler’s List pareciera no haber mucho que agregar al acercamiento cinematográfico de la 2ª Guerra Mundial; y de hecho, Eastwood no pretende hacerlo. Con su humor ácido y su sucia mirada que aún conserva de sus días como Harry, el “bueno” del spaghetti western viene y con todo el valor que sólo quien ama de verdad a su patria puede tener, desmitifica la gloriosa imagen de Joe Rosenthal, aquella que diera la vuelta al mundo y se convirtiera en un icono para Norteamérica: seis marines levantando una bandera. —¡No hay héroes!— parece gritar el veterano director de 76 ayeres al filmar la adaptación del libro de James Bradley y Ron Powers. Los héroes no se hacen en las batallas, sino en las mentes de quienes ansían creer en ellos; porque después de todo, detrás de las deidificadas figuras, solo quedan los hombres, de carne, huesos y sangre… mucha sangre; con miedos, horror y acciones que tal vez no valiera la pena contar. Hombres que en un momento climático del destino, logran estar “allí”. Esa es la historia de Flags of our Fathers, la narración épica y cínica de lo que realmente ocurrió con la foto fortuita de los seis soldados que colocaron aquella bandera que impulsó a una nación. Una cinta al estilo Eastwood, reflexiva, sombría, dolorosa, verdadera; señalando sin miedo las miserias de América donde quiera que se hallen, no importa si es en el western imperdonable, en la mística vengadora de los ríos o en las islas de azufre de Iwo Jima. Eastwood tiene bien puestas las agallas y aquí, descorre la cortina eufemista de los símbolos estadounidenses para mostrar la cruda realidad y el triste circo que su gobierno suele montar para construir héroes. La invasión a la isla de Iwo Jima fue quizás el capítulo más sangriento, al menos para Estados Unidos, de su guerra contra Japón. Una batalla que tuvieron que luchar cuerpo a cuerpo, 30,000 tropas americanas contra 20,000 orientales, disputándose un pedazo de piedra flotante, una isla estratégica en febrero de 1945. En una narrativa que corre en espiral, Eastwood contrasta dos historias: los sanguinolentos episodios de la batalla, contra la parafernalia desplegada por el gobierno americano para exhibir a sus tres héroes de guerra y así recaudar más fondos. Asimismo, el destino final de estos "hijos pródigos" que por fortuna estuvieron en la foto... Muchos compararán la escena del desembarco en esta cinta, con aquella filmada por Spielberg para salvar a su soldado Ryan; sin embargo, Eastwood no avienta la cámara sobre los soldados ni rebasa la frontera de la crueldad explícita. En vez de ello, abre el panorama para exhibir el caos reinante en toda una costa, el poderío y la astucia nipona, sus atrincheramientos en la roca, la muerte por el código bushido. Eastwood no expone la matanza porque sí; en vez de ello utiliza metonimias de efecto-causa, mostrando al espectador resultados para que éste imagine las razones. De hecho, una de las mejores escenas hacia el final de la película, se desenvuelve justo así, en medio de la oscuridad, casi sin ver nada, con simples siluetas y unos cuantos diálogos. En ese sentido, el director es más inteligente, sensible y sutil que el midas Spielberg. La cinta, además de las buenas actuaciones de los soldados sobrevivientes, Ryan Phillippe, Jesse Bradford y Adam Beach y del exquisito trabajo de Eastwood, es también una muestra poderosa de edición, no sólo en las partes bélicas, sino en el drama circense de los marines, incluyendo un acto monumental en el estadio del Campo del Soldado. Por otro lado, la fotografía es destacable por su elegancia y matices de los días de guerra, en tonos negros, grises y verdes, camuflaje perfecto para una atmósfera sobria y seca. Curioso es que Eastwood haya decidido filmar las dos caras de un mismo evento en un par de películas, ya que en este mismo año, se dedicó a Letters from Iwo Jima, una producción narrada desde el punto de vista de los japoneses. Flags of our Fathers es una fábula naturalista vivida hace 60 años, pero perfectamente aplicable a la actualidad, exhibiendo a un gobierno experto en “construir héroes” sin importar si vienen de invadir Japón, Corea, Vietnam o Irak. No hay tal cosa como los héroes, pero para desentrañar el verdadero significado de este axioma hay que ser invitado a las costas de Iwo Jima, con las letras de James Bradley —hijo de uno de los soldados en la foto— y la dirección de Clint, quien en un alarde de talento, una vez más, también produjo y compuso la música. Aunque a punta de plomo, una de las cintas con mejor sabor de boca del 2006. Ciudad de México, 27 Enero 2007
![]()
Flags of Our Fathers
|
Fechas de estreno
Ultimos Artículos
|
| películas
| próximos estrenos | imperdonables | archivo | carteles
| editorial | varios | eventos | vivencias
| foro de cine
© Copyright CineNgaños,1996-2010. Todos
los Derechos Reservados. |