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No queremos películas rosas
John Cassavetes y el cine underground

Por Jéssica Servín (Colaboración)

Nueva York, septiembre de 1960. Se publica el manifiesto fundacional y declaración de principios del llamado New American Group. Su eslogan es claro y contundente: "no queremos películas rosas, sino del color de la sangre".

El manifiesto respalda a los realizadores que trabajan al margen de los grandes estudios y con un vivo espíritu de independencia creativa. El guía del grupo será John Cassavetes y su obra Shadows (1960) significará la auténtica ruptura con el cine tradicional.

Señoras y señores, este es un pequeño acercamiento al monarca de las relaciones intimas, al genio minimalista de occidente, John Cassavetes, quien trabajó siempre a partir de emociones internas y conflictos no tan explícitos. Con una gran carga de intelectualidad y con un espíritu absolutamente libre.

Cassavetes se hizo un lugar entre los seguidores de cine independiente y es, hoy en día, una gran influencia para muchos realizadores, su legado: el cine underground, aquel que baja a los infiernos de la sociedad y los hace suyos para recordarnos que el mal existe en los hombres.

La temática de este cine es simple: como se comportan los drogadictos (La Conexión, 1960), los alcohólicos (On the Bowery, 1956) o la propia Shadows en donde una joven es seducida por un hombre, y este, al descubrir sus raíces negras, decide abandonarla.

Esta nueva propuesta generó no sólo nuevos guiones, sino un nuevo concepto para definir, lo que es hoy, el cine: el dinamismo de la vida, de la multitud y sus arremolinamientos. El cine underground posee las bases teatrales, se traslada a las calles, escucha las conversaciones y observa la interacción de las personas.

John Cassavetes fabricó una gran escuela con todos estos elementos, esencialmente sus películas estaban armadas sobre la base de grandes improvisaciones. La música tuvo un lugar bastante importante en sus filmes, que por lo general se trataba de ritmos que provenían de la cultura negra: Jazz, Beebop, Cool y Blues, elementos similares y revolucionarios que le daban un cierto toque de misticismo e intelectualidad, y los emparenta con la misma libertad con la que es tocada esa música a partir de improvisaciones.

Las temáticas de sus películas abarcan todas las frustraciones, errores y rupturas sociales que implican al ciudadano promedio de los Estados Unidos de la década del 60s, desde el racismo, hasta la ruptura familiar, los miedos, las insatisfacciones personales, pero vista desde un gran toque interno y expresada, a pesar de la intelectualidad, desde lo más visceral.

La normalidad, el establishment o el “american way of life” siempre fue manifiestamente criticado por Cassavetes desde atrás de la cámara, pero lo más irónico es que, esa apreciación estaba enfocada desde los lugares más marginales y relegados de toda esa sociedad.

La herencia de John Cassavetes a nivel del cine experimental o cine independiente están vasta como el cine independiente en sí mismo, y lo más sutil y bello es que hay una diferencia abismal con sus contemporáneos que lo convierte en casi, irrepetible.

Uno de sus admiradores, Tarantino, muestra en su película Pulp Fiction, un homenaje a Cassavetes. Cuando en la escena en que Uma Thurman está colapsada por una sobredosis y es llevada a rastras por la casa para ser inyectada dramáticamente y no morir, recordamos a John. O bien en la primera de Martin Scorsese, ¿Quién golpea a mi puerta?, vemos en esa eterna charla del comienzo entre el personaje de Harvey Keitel y una chica que lee la revista Oggi, el tratamiento de la improvisación a partir de una idea (en este caso, John Wayne), y, mas allá de lo larga de la escena, la conversación mantiene una frescura que remite al espíritu de Cassavetes.

John Cassavetes y el cine underground hicieron de la cotidianeidad, el más terrible conflicto, hoy sólo queda maravillarse, ver el tratamiento y la sutileza con que filmó e intentar algún día y bajo otro lenguaje, hacer que algo de todo ese espíritu libre y profundo siga contagiando a los nuevos realizadores.

Existe el cine underground pero parece que la clasificación se ha borrado de la memoria de algunos o quizá es que es tan real que caminamos indiferentes por el color de la sangre.



Ciudad de México, Octubre 2002 


Nota Legal: Al tratarse de una colaboración, el equipo original de CineNgaños no se responsabiliza de los contenidos publicados; el escrito y asuntos de © son responsabilidad absoluta del autor de la colaboración. No solicitamos la cesión de los derechos.

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