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Hay tambin hombres que transforman destinos.
 
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Juan Pablo II
Una reflexin personal

Por Luis

B.J. Harrison: [about the pope; before the opera] The Pope's doing exactly what you said he'd do, he's cleaning house.
Michael Corleone: He should be careful. It's dangerous to be an honest man.

De El Padrino, Parte III

Hay pelculas cuyas escenas cambian vidas.
Hay libros que con sus letras tambin lo hacen.
Pero tanto unas como otros
son siempre concebidos por mortales.

Sin embargo,
hay tambin hombres
que transforman destinos.
Y estos
son siempre
designados por Dios.

El hijo predilecto de Wadowice, Polonia,
llev la luz por todo el orbe
Se dice que en Mxico,
primer pas visitado en su pontificado,
hall su vocacin peregrina.
Los millones que se volcaron para verle
y oirle aunque fuera slo por segundos,
le comunicaron el hambre del Hombre
por escuchar nuevamente el Evangelio.

Desde entonces
se le llam
El Papa viajero.
98 travesas
300,000 kilmetros,
129 tierras,
muchas de ellas
nunca antes testigos de
la blanca investidura.

17 millones de seres fueron
recibidos por el Santo en audiencia.
Los lderes ms grandes
asistieron a su encuentro personal

El espiritual Dalai Lama,
El inspirado Gorbachov
El impenetrable Castro
El carismtico Clinton
La Santa Madre Teresa
Los jefes de otras iglesias
Los Musualmanes,
Los Judos,
Los Ortodoxos,
Los Sintostas,
Los Anglicanos.

Su influencia fue innegable
en el derrumbe del muro y las dictaduras comunistas;
en el acercamiento
de los catlicos a otros cultos;
en su convincente llamado
que los jvenes no pudimos resistir;
en la digna concepcin universal de la mujer;
en la primera vez
que la Iglesia pidi perdn
por innumerables errores cometidos;
y en la apertura mundial
a una nueva espiritualidad,
siempre cobijada por su
clebre cita bblica
No tengan miedo

Nada detuvo a Karol Jzef Wojtyla,
ni el telrico Parkinson,
ni las balas asesinas,
ni las amenazas enemigas,
ni la negacin de los regmenes a cambiar.
Su voz nunca se abland para complacer;
antes bien, se endureca al predicar
y sin embargo
la autoridad moral viva en todo su ser.

Quienes lo vimos de cerca
y escuchamos sus palabras,
quienes supimos de su vala
y sus agallas para transformar
lo terreno en divino,
estamos hoy seguros
que un cono histrico
se fue a iluminar el Paraso
una oscura noche
en la Plaza de San Pedro.

Ningn otro lder en la historia
ha convocado a su sepelio
peregrinos por millones,
ni ha juntado a tantos mandatarios
tan dismiles y encontrados,
en su sagrado funeral.
En este da, ms que nunca,
todos los caminos llevan a Roma.

Y todava hoy,
en esta noche
me parece verle de nuevo,
albeo sobre su lerdo Papamvil,
o brillante con su argenteo bculo en la mano
y su sonrisa cndida que erizaba la piel.

El Cielo se abre para ti, Karol,
y definitivamente hoy,
el mundo es un lugar un poco ms solo
o tal vez un mucho mucho ms solo

Sin embargo, me gusta recordar
desde hoy y para siempre,
el mensaje que diste aqu
la ltima vez que te vimos en Mxico:
"Me voy, pero no me voy,
me voy pero no me ausento,
pues aunque me voy,
de corazn me quedo...!"

Descanse en Paz
Juan Pablo II.

En el da de su funeral.
A la memoria de Karol Jzef Wojtyla,
un hombre que marc el guin de mi vida.


Ciudad de México, 08 Abril 2005 

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